A de Activista

Hablando de defensoras y defensores de Derechos Humanos

Los números de la risa (por lo bajitos que son, digo):

Lo que el programa de acogida de defensores y defensoras de los derechos humanos del gobiernto aporta: 80.000 euros anuales, 8 defensores/as al año, 120 desde 1997. Isabel Menchón, Responsable del Programa de defensores de Derechos Humanos, Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

La indignación:

La realidad de que en muchos países se criminalice el trabajo de los defensores/as. Margaret Sekaggya, Relatora Especial de Naciones Unidas para los defensoras y defensores de los Derechos Humanos.

El compromiso:

“Allí es donde está el manantial de la lucha por los Derechos Humanos: en las personas excluidas, las ’sin historias’, las invisibles”  Abel Barrera, Defensor de Derechos Humanos y Director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña. Tlachinollan, México.

La denuncia:

Durante la presidencia transitoria de España en la UE, LA prioridad en cuanto a política exterior tendría que ser la situación de los y las defensoras, sin que se supedite a intereses estratégicos e individuales.  El compromiso tiene que venir de todos los estados miembros y debe ir encauzado a crear mecanismos que garanticen la rápidez que requieren las urgencias de los y las defensoras.  Además, el programa de acogida del gobierno no puede contentarse con números tan bajos.  Hay que hablar de asilo ¡ya! porque ahora lo vivimos como una especie en extinción, porque a los países europeos no están dando asilo.  España no da ni 150 estatutos al año.  Itziar Ruiz-Giménez, Presidenta de Amnistía Internacional España.

La frase:

“Luchar para que las personas sean lo que quieran ser, eso es lo que hace un/a activista por los Derechos Humanos” Jeremy Corbyn, Vicepresidente del Grupo Interpalamentario de Derechos Humanos del Parlamento Británico.

La organización:

“Cuando se violan los Derechos Humanos se rompe el tejido social y se produce una apatía en la que parece que nada se puede cambiar”. Fermín. I. Rodrigo Lázaro. Ex-voluntario y asesor de formación, Brigadas Internacionales de Paz.

Las preguntas:

Dos colombianos asistentes.  Ambos, exiliados en España, ambos por su labor sindical, ambos preguntaban a la representante del gobierno.  Uno preguntó ¿Qué presión se hace al gobierno de Uribe cuando se violan los DDHH en nuestro país? y el otro: ¿Tengo otra salida más que estar en el paro? ¿Hay algún programa de ayuda para gente en nuestro caso?

La vergüenza:

El “no sabe/no contesta” de Isabel Menchón a las cuestiones planteadas por los ciudadanos colombianos del público.

La anécdota:

El careto y el “no” rotundísimo (y muy disimulado, pero para eso estaba en la primera fila, para verlo todo) de Rosa Delia Blanco (Presidenta de la Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados) cuando Itziar quiso contestar, a las preguntas que no tuvieron respuestas de parte de la representante del gobierno.  Una mirada, vale más que mil palabras.

Las excusas:

Las de Rosa Delia Blanco, recordándonos para cerrar el acto,  que solo tenemos 35 años de democracia y como en tan poco tiempo, lo estamos haciendo tan bien. Al menos dijo que teníamos mucho que mejorar, ¡menos mal!

Un altavoz para las mujeres y niñas de la RDC, s’il vous plaît

Hace un par de semanas asistí a uno de estos talleres que hacemos en Amnistía para activistas.  Son muchos sábados (y a veces, domingos) invertidos en formación y participación, pero ¿que quiere que os diga? merece la pena.

Una de las buenas razones para ir a esto saraos, es que generalmente terminan con exposiciones muy interesantes de personas invitadas: defensoras/es, gente de otras organizaciones o gente de la misma casa.  En este taller del que os escribo, le tocó el turno a Giulia Tamayo, responsable de Investigación y experta en jurisdicción Amnistía Internacional.

Giulia estuvo 6 meses de excedencia.  Estuvo en la República Democrática del Congo (RDC) haciendo una evaluación de proyectos financiados por la cooperación canadiense y la cooperación  belga, proyectos que tenían como objetivo paliar los efectos de la violencia sexual que sufren las mujeres y niñas de aquel país.

Pues bien, las cosas que nos contó me dejaron boquiabierta.  Os hago un breve resumen.

Para ponernos en contexto, recordemos que la RDC es un pequeño país rodeado de otros muchos con muchos intereses en la zona.  Es un país con grandes riquezas naturales, bastante codiciadas por sus vecinos.  Para muestra un botón: Ruanda es el máximo país exportador de coltán (un mineral que sirve para que nuestros ordenadores y móviles anden) pero …¡no cuenta con ninguna mina, porque lo sacan de la RDC!!

Además, después de muchos años de dictaduras, entre 2006 y 2007 se llevaron a cabo elecciones presidenciales y regionales.  En teoría la ‘mala época’ había acabado, pero no así para las mujeres y niñas.  Giulia nos contó que frase que más escuchó entre las mujeres que entrevistó fue “Que venga Kabila y venga a ver si la paz existe para las mujeres” porque sí, Giuilia tuvo la preciosa oportunidad de adentrarse en las profundidades del país, allí donde las organizaciones no se meten porque es muy muy caro, peligroso y difícil, donde casualmente, ocurren la mayoría de las atrocidades, aún en tiempos de ‘paz’.

Nos contó la horrible pelea que existe entre las organizaciones en el terreno por los fondos ¡Incluso las Naciones Unidas, es que no se salva ni una!

En su evaluación detectó como los proyectos no habían determinado cosas básicas, ahí van más ejemplo de lo absurdo:

  • La religión mayoritaría de la RDC es la católica.  Así las cosas, el aborto es ilegal y socialmente está peor que mal visto, por eso, cuando una niña o mujer se queda embarazada fuera del matrimonio aunque sea víctima de violaciones, éstas son repudiadas por su gente, son apartadas de todo lo social y por ello, muchas terminan desplazándose a otros poblados o a las ciudades a buscarse una vida mejor.  Giulia nos contó como conoció a mujeres que habiendo hecho esos caminos completamente solas y a merced de tantas incertidumbres, se habían vuelto literalmente locas.  Pues bien, los proyectos a evaluar, no habían pensado qué hacer con los niños y niñas producto de esas violaciones, que corrían la misma suerte que sus madres (la exclusión, la pobreza, el hambre y la desesperación absoluta).  Por supuesto, desde el proyecto se convencía a las mujeres a seguir con sus embarazos. No se planteó nunca ya no solo la asistencia a los y las peques, sino que tampoco pensó en hacer incidencia política para que esa (a mi modo de ver) absurda cuestión legal sobre al aborto desapareciera y estas mujeres tuvieran el derecho a decidir sobre su situación reproductiva.
  • El acceso a la tierra, o lo que es lo mismo, el acceso a la independencia, depende del reparto que hacen de la misma los jefes de los pueblos y estos solo la dan a hombres.  Así, una mujer nunca recibiría un trozo de libertad.  Pues bien, el proyecto tampoco contemplaba esto y por supuesto, tampoco se hacía presión para que la cosa cambiara.

A pesar de ello, Giulia nos dijo que, lamentablemente,  si estos proyectos no existieran aún a pesar de sus multiples fallos, la situación sería peor.  No me lo quiero ni imaginar, vamos.

Al margen de lo que pasa en la RDC, hablamos de otros conflictos armados de larga duración, como el que se vive en Colombia. Comparando las dos realidades, Giulia nos contó que habían dos cosas que pasaban en ambos sitios por igual: la primera, es la confirmación de la proliferación de sectas, la gente necesita en algo que creer y así, entre tanta confusión es normal que salgan como hongos.  La otra cosa que se repite es el castigo a la sexualidad y no a los crímenes de violencia sexual. Giulia nos contó, como negra anécdota, que esa era la única cosa en que están de acuerdo los ‘para’ y la guerrilla colombiana.

Parece algo lejano, ¿verdad? Son mujeres y niñas con otros rasgos, otras formas, otros colores. Y resulta que no, que sienten, lloran, ríen, paren, tienen dolores de ovarios, aman y bailan como cualquiera de nosotras. La única diferencia es el sitio donde nos ha tocado nacer.  Yo aquí estoy frente al ordenador (que usa coltán, por cierto), calentita con mi perro a los pies, y esas chicas viven en el infierno, casi sin voz porque esto es otro conflicto olvidado.

Bien nos decía Giulia hace un par de semanas en aquel taller de Amnistía “En las guerras la primera víctima es la verdad” Por eso, mujer, no dejes de luchar, no dejemos de luchar.

Guantánamo también es nuestro, ZP

Ayer en un telediario la presentadora nos contaba que había estado Zapatero con Obama y que al finalizar su encuentro y en una rueda de prensa, manifestaron su preocupación por la crisis y por la situación en Afganistán.

Hasta ahí, todo normalito, la cosa triste viene cuando nuestra presentadora agrega algo como: “España se compromete a quitarle de encima a EEUU 3 presos de Guantánamo”

Y mi perro, mi gato y yo nos quedamos anonadadxs.  Os digo la pura verdad: no sabía que el único causante de tanta injusticia era el gobierno estadounidense. Vale, han hecho de cabecilla, pero ¿acaso el equipo no cuenta?  ¿o es que los silencios de otros “grandes y desarrollados” gobiernos han sido y son inofensivos?

A mi este shock me pasa por ver la televisión.

Un grupo TIC compuesto por menores en AI

Si estoy tan perdida últimamente, es que estoy hasta los topes de trabajo.  Uno de ellos, está siendo el de difundir la Red de Escuelas por los Derechos Humanos y atender a los Grupos Escolares que se inscriban (Grupo Escolar = Grupo de activistas dentro de un cole o instituto).

Dentro de todos los palos que estoy moviendo para darle vidilla, ha surgido una propuesta por parte de una activista que es profe de nuevas tecnologías en el instituto donde trabaja.  Ella ha planteado formar un grupo escolar que trabaje con temas de Internet. Y aquí nos encontramos con una realidad, totalmente apetecible y necesaria porque es uno de los frentes que queremos abrir, pero algo complicada porque aún no tenemos experienca: trabajar con chicas y chicos menores de edad.

Es complicado por varias razones: el trabajo mismo de la organización que no suele ser atractivo (o no lo hacemos, por ahora, atractivo) para gente tan joven, que trabajamos con datos super sensibles y el hecho de que sean menores de edad.  En nuestro caso, permitimos hacer voluntariado en nuestros grupos a gente de 16 y 17 años previo certificado - consentimiento por parte de los padres/madres o tutorxs, pero dejamos fuera a gente aún mucho más joven. Y lo que me he encontrado en estos meses, es que hay muchxs muy jóvenes que ganas de hacer algo (no todo va a ser botellón, ¿eh?) Así que por ahora, el grupo escolar actuaría exclusivamente dentro del contexto escolar, con propuestas nuestras y con suficiente mente abierta para valorar propuestas propias.

Es aquí donde se enmarca la idea de la activista-profe de nuevas tecnologías, como una idea que ha nacido de sus chicos y chicas y que no ha tenido como fuente las sesiones sesudas que solemos tener en la oficina.

El campo nos lo han dejado abierto, así que puesta a soñar, éstas son las cosas que se me ocurren que podría hacer éste grupo:

  • Dinamización de la redes sociales especializadas.  Para ello, la profesora necesitaría formación sobre qué comunicar, los tiempos y el cómo, aunque debe quedar claro, que el valor que aportarán estxs chicxs será precisamente la forma en comunicarse con sus iguales, además de incrementar la red que ya tenemos
  • Asesoría sobre actuaciones en Internet especialmente pensadas para gente muy joven: y con esto rompemos con lo habitual de trabajar pensando en menores pero sin contar con ellos. No sería un trabajo contínuo, obviamente,sino puntual para cada nuevo proyecto que queramos llevar a cabo dirigido a menores, en este caso, vinculado la comunicación y participación a través de internet
  • Formación a activistas mayores: usando la brecha generacional en beneficio propio.  Si se plantea en el futuro hacer formaciones para activistas sobre por ejemplo: redes sociales, trucos para llegar a menores a través de internet, recursos digitales para gente joven, etc, estos chicos podrían formar parte activa como formadorxs.
  • Investigación y propuestas sobre otras formas de comunicar para gente muy joven a través de Internet.  Otra vez, de asesores, pero ésta vez, no sobre nuestras propuestas, sino sobre lo que ellxs conozcan que crean que pueda ser útil para la organización e incluso,sobre propias ideas.

Teniendo en cuenta que Amnistía Internacional es una organización con un cuidado extremo de su imagen, que mira y remira de manera escrupulosa todo su trabajo, su forma y canales de comunicación…¿se os ocurre alguna otra cosa que éste nuevo sueño de grupo pueda hacer?

La fase en la que estoy ahora es en la de presentar la idea a la gente que lleva la comunicación en la organización.  A ver qué me dicen.

El querer y no poder (¿o será el poder y no querer?) si hablamos de voluntariado

Mis momentos “pelota ping-pong” de estas semanas:

Saque 1: la línea de trabajo y el compromiso es atender, buscar, encontrar y canalizar voluntarios y voluntarias.

Voy ganando: una se pone toda ufana y atiende, busca, encuentra y lo más chungo, canaliza a gente a los posibles grupos de trabajos.

Pelota fuera: los grupos ya establecidos dicen que no pueden atender nueva gente, que no tienen tiempo, pero “uys, que de bien nos vendría porque tenemos muchísimo curro” (cara de perplejidad por mi parte y de no entender nada.  ¡Señorxs, la vida es más sencilla que todo eso!!!)

Vergüenza de perdedora: se llama al voluntario o voluntaria, se le explica sin decirle, que no le quieren (ops), que a ver qué otra cosa quiere hacer y entre una cosa y otra, se cansa, se pira y ya no sabemos nada más de él/ella.

Pitan y se acaba la partida: ¿qué pasó? pues que las líneas generales, no encajan con la realidad del trabajo sultilmente desorganizado de algunos grupos de trabajo.  Viene gente interesada, con ganas, se ubican y ¡paf! ni una oportunidad tienen de demostrar lo que pueden hacer y encima siempre termina el grupo, días después, lamentándose de que no dan abasto y de que no hay gente (de nuevo, mi cara aflora perplejidad O_O )

Ejem..cualquier parecido con la realidad del voluntariado en muchas organizaciones, es purita coincidencia.

Sorpresas y peripecias de una activista en Amnistía Internacional (España)


Greenpeace. Yo soy Antinuclear