El querer y no poder (¿o será el poder y no querer?) si hablamos de voluntariado
Mis momentos “pelota ping-pong” de estas semanas:
Saque 1: la línea de trabajo y el compromiso es atender, buscar, encontrar y canalizar voluntarios y voluntarias.
Voy ganando: una se pone toda ufana y atiende, busca, encuentra y lo más chungo, canaliza a gente a los posibles grupos de trabajos.
Pelota fuera: los grupos ya establecidos dicen que no pueden atender nueva gente, que no tienen tiempo, pero “uys, que de bien nos vendría porque tenemos muchísimo curro” (cara de perplejidad por mi parte y de no entender nada. ¡Señorxs, la vida es más sencilla que todo eso!!!)
Vergüenza de perdedora: se llama al voluntario o voluntaria, se le explica sin decirle, que no le quieren (ops), que a ver qué otra cosa quiere hacer y entre una cosa y otra, se cansa, se pira y ya no sabemos nada más de él/ella.
Pitan y se acaba la partida: ¿qué pasó? pues que las líneas generales, no encajan con la realidad del trabajo sultilmente desorganizado de algunos grupos de trabajo. Viene gente interesada, con ganas, se ubican y ¡paf! ni una oportunidad tienen de demostrar lo que pueden hacer y encima siempre termina el grupo, días después, lamentándose de que no dan abasto y de que no hay gente (de nuevo, mi cara aflora perplejidad O_O )
Ejem..cualquier parecido con la realidad del voluntariado en muchas organizaciones, es purita coincidencia.
