Sol me tiene arruinada

Estamos haciendo obra en casa.  Con bioconstrucción sí, y además le tengo prometido a Aidutxi un post contando cómo nos está yendo en esa aventura.  Así que mientras tanto, estamos viviendo en otro barrio de Madrid y ahora sí que tengo que tomar el metro si me quiero desplazar al centro.  Pues bien, el punto de conexión para mí es la estación de sol.  Hacía tanto tiempo que los viajes bajo el suelo no estaban dentro de mi rutina…ufff…cuesta un poco hacerse a la idea de que será por varios meses, pero al mismo tiempo, de alguna manera lo estoy disfrutando, viendo todo con los ojos muy abiertos, escuchando todo con las orejas despejadas.

Y así en la dichosa sol, me encuentro con dxs abueletxs, un hombre y una mujer. Él toca maravillosamente bien el violín.  Ella, a veces está sentada abanicándose (¡espanto de calor!) y otras, está de pie, muy juntito a él, sosteniendo frente a sus ojos la partitura.  Van muy arregladxs, como si antes de salir de casa se asearan con esmero para su “público”.  Deben rondar los setenta y muchos, si acaso, los ochenta años.  Siempre que paso y les escucho, es como si algo me removiera.  Verles tan, serixs, cada unx en su papel, me hace mucho mucho efecto.  Siempre tan juntitxs.

Me gustaría saber de dónde vienen, si tienen familia, dónde viven, pero me da corte interrumpir su actuación.  Generalmente me quedo escuchando, viendo y luego voy a echar unas monedas (a veces, más) al cestillo.  Y juro que siempre me cuestiono estos actos.  Me como la cabeza pensando cosas tipo “¿Lo necesitará de verdad?” “Mira, si que tiene arte” y a veces “Me siento fatal, me duelen los ovarios y ahora viene este a cantar en la pata de mi oreja. ¡No le doy ni un duro!” Pero con lxs abuelillxs de sol, no lo pienso.  Lo veo, lo oigo y siento tanta tristeza al saber que no pueden disfrutar de su vejez de forma tranquila.  Seguramente el fantasma de la pobreza les está rondando siempre cerca de las arrugas.

A veces, cuando les veo, me invento que lo hacen por gusto.  Que él practica, que antes perteneció una gran orquesta y que ella le acompaña con toda la ternura de sus pecas en las manos llenándo el espacio que siempre ocupa.  Simplemente se quedan con las monedas que les echamos para tomarse el café, o se lo llevan a su santo o adoración particular.  Ojalá fuera así y ojalá algún día ya no me de no se qué acercarme y preguntar.

Por diosa…¿alguien les ha visto? ¿alguien siente este mismo desasosiego?  :(

One Response to “Sol me tiene arruinada”

  1. Fernando Says:

    Qué bonito!
    Qué tierno!
    Un besote

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