El trabajo con Defensoras y Defesores de DDHH
En Amnistía Internacional tenemos un programa de acogida para defensoras y defensores de Derechos Humanos, es decir, para las personas que arriesgan su vida por la defensa de los mismos en otras partes del mundo. Así, gracias al programa, no solo se les saca de situaciones de altísimo riesgo para ellas y sus familias, sino también, permanecen durante varios meses como embajadoras y embajadores de su lucha en España, contando a todo el mundo cómo viven situaciones de total violación, pidiéndo ser escuchadxs.
Ya he contado en otras ocasiones, cómo me sorprende sus tranquilas semblanzas. Siempre pienso que llevan la cara de quienes juegan limpio y con razón. Si es que, no creo que exista labor más relacionada con el alma que la de poner voz a las injusticias que sufren otrxs y encima, aún a sabiendas de que arriesgan el pellejo con ello.
Estas valientes personas suelen vivir, mientras dura el programa, en alguna provincia del país y son atendidos siempre por el grupo de activistas de la misma (lo que llamamos en la organización “Grupo Local”).
Pues bien, nunca me había preguntado realmente como es esta acogida. La semana pasada, hablando con las chicas que llevan la gestión de los grupos locales, me comentaban que claro, tenían una formación. Y no, no una cualquiera. Reciben información sobre como tratar aspectos psicológicos.
Y es que, si se ha vivido tortura, o se ha tenido que escapar de casa corriendo con una banda de indeaseables armados detrás o si se ha visto como algún ser querido es asesinado por fuerzas de terror, seguro que eso tiene secuelas.
Para ello contamos con la asesoría de la Asociación Exil. Según su web, la finalidad de su trabajo “es ofrecer una atención médico-psico-social a inmigrantes víctimas de violación de Derechos Humanos y de tortura que viven en el territorio español, con frecuencia en una situación de discriminación y marginalidad. La Asociación tiene la especificidad de desarrollar un programa destinado a las víctimas directas de persecución, encarcelamiento y tortura, residentes en el estado español y, más particularmente, en Cataluña”
Y yo me pongo en la piel de las personas que acogen y no debe ser nada fácil no caer en sentimientos de lástima, apego e incluso, culpabilidad. ¡Bravo oor todxs ellxs! porque hacen una estupenda labor, que implica sentimientos y profesionalidad.
Para más información sobre la Asociación Exil, visita www.centroexil.org
Por cierto, buscan voluntarixs ![]()

Mayo 18th, 2009 at 4:47 pm
Hola Ney,
tuve el inmenso placer de formar parte de un grupo de acogida hace un par de años. La experiencia ha sido (y está siendo) enriquecedora y considero un lujo que podamos realizar labores tan cercanas e importantes para algunas personas de las que hay tanto que aprender. Pero desde luego sin el asesoramiento de auténticas profesionales como los de Exil (a las que pude conocer en Valencia y aprender de ellas) a veces nos veríamos un tanto bloqueados.
Mayo 19th, 2009 at 12:08 pm
Jo, ese es el tipo de experiencias que no vivo estando en la ofi central. Seguro que debe ser muy fuerte y enriquecedor, como dices.
Un abrazo y nos vemos pronto,no?
Mayo 19th, 2009 at 1:06 pm
Si lo dices por el taller de este fin de semana, me es imposible asistir. Ya me gustaría… Un abrazo.