Y Google Earth sopló a mi oído…
Me he puesto a trastear con el Google Earth. La verdad, no le había prestado mucha anteción hasta hoy. Si os descargáis la versión gratuita, veréis que entre las capas que salen por defecto, hay una que se llama “Concienciación Global” (o “Global Awareness”, si lo tenéis en inglés). Pues bien, allí encotraréis ejemplos reales de organizaciones sin ánimo de lucro que están usando esta herramienta para hacer visible su trabajo.
Sin entrar en la parte filosófica del tema (¿Está bien que nos supeditemos a Google? ¿Qué hará esta gente con todos nuestros datos? ¿No estamos alimentando a un gran monstruo?) que, efectivamente no deja de molestarme como una mosca cojonera al oído, me he encontrado con la grata de sorpresa de descubrir un proyecto en el que la sede internacional de Amnistía está metido: Every Human has Rigths, una estupenda web con campañas pro-Derechos Humanos en el que podéis ciberactúar y mucho. Así las cosas, ya tengo el mega banner de arriba haciendo campaña de la campaña. Claro, ahora el blog parece una piñata, sin que eso me preocupe en lo más mínimo. Mientras más color exista, más alegre sigo el camino.
Lo que se puede ver en el chisme de Google, son fichas con información de diferentes defensores y defensoras de los DDHH en todo el mundo. Para mí, esto es un ejemplo claro de cómo usar Internet para hacer cosas positivas y con miras a cambiar las cosas.
Sigo navegando y me doy cuenta que esta iniciativa está relacionada con otra, que contempla el mismo fin. Se llama The Elders, y habla del trabajo de sabios y sabias en torno a la defensa de estos derechos. Impulsada por Peter Gabriel y recogida, en un inicio por Nelson Mandela en 2001, cuenta en la actualidad con 12 personas destacadas por su labor en consonancia con el tema que tratamos. Algunxs pueden gustar más o menos, pero allí están. Personalmente, creo que es una preciosa iniciativa. Mi pregunta es si realmente está sirviendo de algo. Porque… ya son casi 8 años desde que esto se puso en marcha y desde luego, creo que en mi círculo cercano, nadie había oído hablar de esto, lo que me hace pensar en la cantidad de cosas que hacen, que hacéis, que hacemos para tratar de mejorar las cosas, de denunciar, de abrir cabezas y se quedan en las meras intenciones. De como el éxito de una, supuso el fracaso de 1.000. Lo más loco de todo es que siguen, seguís, seguimos intentádolo, aunque la mayoría de las veces sea algo frustrante. Y en eso andamos.
