Amnistía Internacional en Israel
El jueves pasado, tuvimos una reunión interna para activistas en Amnistía y el “plato fuerte” fue el que nos sirvió nuestro director, Esteba Beltrán, al contarnos cómo le fue en su visita el pasado septiembre a la sección de la organización en Israel.
Muchas cosas le sorprendieron y nos sorprendieron. Aquí unas cuantas perlitas:
- La sección de Amnistía en Israel, es una de las más antiguas (se creó 3 años después al nacimiento del movimiento como organización a nivel internacional) pero solo cuenta con 500 socixs (pensad, por ejemplo, que la sección española tiene cerca de 50.000). Esto se achaca a la complejidad que vive la sociedad israelíta.
- Sus trabadorxs y activistas son muy comprometidxs y están sometidxs a una fuerte presión social por el simple hecho de hacer su trabajo.
- Aunque un 20% de la población de Israel es árabe, en la sección de Amnistía local no existe nigún/a trabajadxr o activista que tengan este origen ¡y es una de sus prioridades la de hacer más diverso el movimiento!
- Todo el mundo, al cumplir los 18 años tiene que hacer el servicio militar. Si te declaras como objetxr, te mandan al psiquiátrico. Así que Esteban nos contaba como, con los ojos abiertos, asistía a conversaciones entre gente amnistiosa sobre su paso por las fuerzas castrenses. Había de todo, ex-generales, ex-coronoles, ex-soldados.
- El estatuto de refugiadx solo se otorga en Israel a personas que hayan huido de su país por su origen o nacionalidad judía. Vamos, no vale otra cosa: ni guerras, ni hambrunas, ni que estés en peligro de muerte por exponer tus ideas. Os podréis imaginar la cantidad de gente que se queda en el limbo, sin ningún tipo de atención por parte del gobierno del país al que han escapado para salvar su pellejo.
- Hay miles de personas en la zona sur del país de origen beduino, que no son consideradxs ciudadanxs israelíes. Más personas en el limbo, más pobreza e injusticia. Esteban nos contaba que Amnistía tenía un proyecto con jóvenes (de entre 10 y 17, recordad que a los 18 se van a la mili) para enseñarles sus derechos, desde los más básicos para que a su vez puedan defenderlos. Una cosa que puede parecer curiosa, pero que para ellxs seguro era vital, fue su primera acción como grupo consciente: pedir una parada de autobús en el barrio donde vivían y así evitarse los 5 km de ida y los 5 de vuelta diarios e impepinables que les tocaba por disfrutar de la escuela.
Nos enseñó algunas fotos. La que más me sorprendió fue una del muro. Nos dijo que mucha gente está concienciada sobre lo que pasa al pueblo palestino, que un gran porcentaje de la población se mueve mucho en organizaciones para evitar los daños y detener pacificamente su fuente. También es cierto, que a otra parte o no le interesa, o no se entera.
Al finalizar la charla, la eterna e importante pregunta “¿Hay esperanzas para la paz?”. La verdad, recuerdo que él contestó algo alentador, pero también recuerdo que sin mucho convencimiento. O al menos, esa fue mi percepción.

Octubre 31st, 2008 at 10:30 am
Muy interesante el post. Los activistas pro derechos humanos en Israel son pocos, es cierto, pero muy activos. Cuando estuve en Palestina cada día me cruzaba con unas abuelitas jubiladas encantadoras de Israel que se desplazaban cada mañana a los checkpoints (como el de entrada a Nablus) para, con su testimonio y presencia, frenar cualquier abuso a los palestinos por parte de los soldados que vigibalaban el puesto. Por cierto, jovencísimos… Es aberrante que coloquen a jóvenes, chicos y chicas de 18-19 años en un puesto tan cargado de tensión, miedo… Otros que lo pasan mal son los activistas por los derechos de gays y lesbianas en Israel, que cuando salen a la calle tienen que sortear el acoso (verbal pero también físico) de los ultraortodoxos. Yo creo que Israel es una sociedad enferma, que hasta que no solucione su conflicto con los palestinos vivirà instalada en el miedo y no se “normalizará”, también en lo que respeta al trabajo por los derechos humanos. Saludos, Dani