Ernesto Cardenal y su arma: la poesía
Mucho estoy leyendo en blogs y medios de comunicación latinoamericanos sobre la condena que ha recibido Ernesto Cardenal, sacerdote católico (uno de los más destacados religiosos de la teología de la liberación), político, escritor, escultor y poeta nicaragüense por el gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragüa. Esa sentencia de difícil pronunciación que se llama “prisión valetudinaria” es la que se otorga (al menos en Nicaragüa) a personas mayores de 70 años, con enfermedades crónicas para que se cumplan en sus hogares.
No me voy a extender contando los detalles de esto. Ya lo hacen muy bien en este periódico digital hispano made in EEUU. De forma resumida: El Sr. Cardenal está entre ceja y ceja de la silla presidencial por el simple hecho de expresar su opinión y decir verdades. Vergüenza ajena me da, imaginarme a Don Ortega enfurecido por el hecho de no haber sido invitado a la investidura del actual presidente de Paraguay y ex-obispo, Fernando Lugo (a la que fue como invitado de honor, Cardenal) como respuesta a la presión feminista del país lationamericano, ya que el de Nicaragüa fue acusado por su hijastra de abuso sexual. Para mí, es una muestra clara de despotismo, ese del que tanto disfrutamos por aquella parte del mundo sin que la otra rechiste demasiado.
Me gustaría expresar todo el sentimiento de indignación que me producen este tipo de cosas y confirmar mi mensaje de adhesión en apoyo a Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta.


Setiembre 24th, 2008 at 7:57 pm
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