Hablando de por qué queremos hacer voluntariado

Una de mis labores como voluntaria es entrevistar a lxs nuevxs posibles activistas en Madrid. Antes de pasar por mis manos, ya han recibido una charla introductoria sobre la cantidad de opciones que tienen para participar, así que cuando les veo, ya tienen más o menos una idea de lo que les apetece hacer. Y ahí entra mi vena de “vendedora”, para ubicarles en equipos de trabajo que necesiten gente pero por el que al principio no mostraron interés, o para decirles de la mejor manera posible y sin que no se nos escapen: “lo siento, pero ¿te acuerdas del equipo al que querías pertenecer con todas tus ganas? Pues, ya está cubierto ¿te interesa este otro?”.

A lo largo de estos casi dos años, me he encontrado gente de lo más variopinta: personas destructivamente cuestionadoras, gente muy callada, personas maleducadas y que me hablan hasta con tacos, gente muy despistada, estudiantes ilusionadxs, personas super preparadas, paradxs, jubiladxs, hiperactivxs, gente que quiere hacer amigxs, etc. Sin embargo, aún me sigo sorprendiendo con la gente que se acerca con el fin de buscar trabajo remunerado como primera motivación ¡y encima, me lo dicen!

Hace unos días me volvió a pasar con una persona a la que estaba entrevistado. En medio de nuestra charleta me dice: “disculpa que sea tan directa, pero… ¿Y cómo hago para trabajar de manera remunerada aquí? ¿Siendo voluntaria tendría opción?”

Todavía no se muy bien como reaccionar ante este tipo de situaciones. Se que una de las grandes motivaciones de la gente que se hace voluntaria es el interés profesional, pero, sinceramente, a mí no me vale que sea la primera. Sí que creo que todo lo hacemos a cambio de algo. Así que prefiero pensar que la gran mayoría esperan que ese algo sea nada más y nada menos que poner un granito de arena para que este desastre de mundo se enderece un poquito. Y si no es así, apaga y vámonos.

4 Responses to “Hablando de por qué queremos hacer voluntariado”

  1. Edu Says:

    Supongo que las motivaciones pueden ser muy variadas: altruistas, ideológicas, personales, religiosas… pero yo entiendo que la acción voluntaria siempre tendría que producirse de una manera desinteresada, sin esperar una retribución a cambio.

    Los intereses profesionales pueden existir y están muy bien, pero comparto contigo que no deberían estar entre la principales motivaciones.

    Saludos!

  2. Carlos Martinez Says:

    Tanto despiste no puede ser sino por una cosa. Porque antes no se les dijo claramente.
    El concepto voluntario debe ser que no está claro. Y desde luego la culpa no es toda de la gente que quiere saber. Tenemos que mejorar nuestro idioma.
    No podemos vender algo que no se entiende.
    http://mishuevos.blogia.com/

  3. egllano Says:

    Y es que no debe ser fácil explicar con claridad la mezcla de actividades remuneradas y no remuneradas en nuestras asociaciones.
    En la mía, por ejemplo, tenemos grandes problemas para integrar los trabajos remunerados. Y es un tema de mucha fricción entre los voluntarios.

    Últimamente me han llegado voces especialistas en estos temas asociativos, sobre la necesidad de flexibilizar en estos temas: Por un lado existen ventajas en la actividad profesional (continuidad, especialización…) que suele ser mas difícil encontrar en el voluntariado.
    Por otro lado el trabajador de una asociación puede estar, al igual que el voluntario, muy alineado con las ideas y estrategias de la misma lo que puede contribuir a la integración con los voluntarios.

    Pero desde luego creo que las actividades remuneradas deben estar muy localizadas y con una fuerte lógica para que sean entendidas por los voluntarios.

    Por encima de estos conceptos creo que esta la participación en las asociaciones y hay que cuidar que el dinero no la distorsiones.

  4. Anonymous Says:

    Hablando de trabajo voluntario remunerado, y rompiendo una lanza por las personas que optan por este servicio entre las que me gustaría incluirme. Os digo:
    Yo soy viuda con once hijos pero me encuentro lo bastante joven para poder colaborar con ayuda a los ancianos, por lo que he hecho un curso de gerocultora de 600 horas.
    En mi caso no necesito mucho dinero pero si que es imposible para mí hacerlo de forma gratuita por el momento.
    He ahí, que me pareció buena cosa que existiera el voluntariado remunerado.
    YA VEIS, no todo el que tiene la ilusión de colaborar incluso preparándose puede hacerlo de forma altruista.
    Saludos a todos!

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